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Acné

¿Qué es el acné y a quién afecta?

Aunque solemos atribuir el acné al período de la pubertad, es un trastorno que puede darse tanto en jóvenes como en adultos. Actualmente existe un aumento en personas de entre 20 y 35 años en los que aparece de nuevo tras la juventud o se presenta por primera vez.

El acné afecta a las glándulas sebáceas de la unidad folículo-sebácea de la piel. Trastornos en la menstruación o tras la retirada de métodos anticonceptivos pueden provocar la aparición de acné en mujeres adultas. Otros factores como el estrés intenso: problemas sentimentales, trabajo, etc. pueden agravarlo.

Su aparición tiene dos consecuencias fundamentales:
  • En primer lugar, son trastornos faciales que están presentes, de cara a los demás, en edades en las que se entiende que ya no deberíamos tener acné, o por los complejos que puede provocar en la adolescencia.
  • En segundo lugar, las marcas y cicatrices que su aparición provoca.

Tratamiento del acné

El tratamiento con Isotretinoína, derivado de la vitamina A, es el más utilizado contra el acné porque disminuye la producción de sebo evitando la obstrucción folicular. La dosis de este tratamiento debe estar muy controlada con análisis periódicos y no puede subministrarse a mujeres embarazadas. El principal inconveniente que notará el paciente es la sequedad en las mucosas (labios y ojos) y en la piel.

Otro tratamiento muy efectivo para limpiar el exceso de grasa y destapar los poros son los peelings con Ácido Salicílico. Éstos sólo pueden ser administrados por dermatólogos.

Tratamiento de las secuelas

Mientras que las marcas más pequeñas o señales rojas tienen un fácil tratamiento con Ácido Glicólico mediante peelings, las más profundas o cicatrices sólo pueden eliminarse con el Láser Erbio Fraccional.

Con entre 3 y 6 sesiones a lo largo de 1 ó 2 años se consigue la desaparición casi completa de las secuelas del acné. El período de recuperación es de 12 a 24 horas.

El tratamiento no es agresivo y no produce quemaduras ni heridas.